Don Miguel Cuevas, el que fue rey del jonrón con la pelota muerta

Sol Miguel, Don Miguel y El Tambor Mayor, lo llamó el pueblo...

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Miguel Cuevas Piedra fue el jonronero por excelencia en la primeras Series Nacionales de Béisbol, una época en las que la reinaba el pitcheo, la pelota era muerta y los batazos de cuatro esquinas eran un bien muy escaso. Tan pocos jonrones se daban que en las dos primeras series, por poner un ejemplo, el líder fue Rolando “el Gallego” Valdés con tres batazos de vuelta completa en cada una.

En medio de esa pobre ofensiva de largo metraje Miguel Cuevas relucía como un oasis en el desierto.

La fortaleza de este camagüeyano, nacido el 24 de febrero de 1935 en Santa Cruz del Sur, era descomunal. El tercera base villareño Owen Blandino comentó una ocasión que cuando Miguel Cuevas se paraba en el cajón de bateo, él o hacía en la hierba exterior porque lo que el agramontino soltaba por la antesala no había dios que lo viera.

Debutó Miguel Cuevas en la Primera Serie Nacional con 26 años y habiendo jugado ya mucha pelota en las ligas azucareras de Oriente y la matancera de Pedro Betancourt.

En el cajón de bateo era todo un espectáculo por su peculiar manera de pararse. Abría las piernas a todo lo ancho, levantaba el madero a una altura considerable y accionaba el swing a una velocidad casi sobrehumana para rechazar la pelota con la fuerza de un titán.

Sin embargo, no basaba Miguel Cuevas su desempeño sólo en la fuerza, pues fue, quizás, uno de los bateadores más estudiosos y quisquillosos de la historia del béisbol cubano. Con el objetivo de perfeccionarse, el fornido pelotero tenía una libretica en la que anotaba cada una de las incidencias de sus turnos al bate y las características del pitcher contrario.

Pelotero cien por ciento disciplinado jugó 13 Series Nacionales en las que no fue expulsado ni una sola vez. Promedio 279, impulsó 573 carreras y pegó 83 jonrones, una cifra que hoy no impresiona, pero que en los tiempos que le tocó jugar, donde la pelota no botaba nada, resultaba descomunal.

Miguel Cuevas en un juego de veteranos tras haberse retirado del béisbol
Miguel Cuevas en un juego de veteranos tras haberse retirado del béisbol

Se retiró del béisbol activo el 21 de noviembre de 1974 en el estadio Cándido González de su natal Camagüey durante un partido entre una novena agramontina y un equipo japonés, al que asistieron los presidentes de Panamá, Omar Torrijos y de Cuba, Fidel Castro. Había cumplido ya Don Miguel Cuevas los 39 años.

Tras su retiro se convirtió en entrenador y trabajó como técnico en Nicaragua y Venezuela. También dirigió la novena de Camagüey en varias Series Nacionales.

A lo largo de su extensa carrera deportiva el pueblo lo identificó con varios motes alusivos a su fuerza al bate, lo llamaron: Sol Miguel, Don Miguel y El Tambor Mayor. El 21 de diciembre de 2007 le fue entregada la condición de Hijo Ilustre de la provincia de Camagüey.

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