¿Cómo se prepara el té de jengibre, la milagrosa infusión que hace perder peso?

El jenjibre se utiliza desde la antigüedad para tratar diversas dolencias

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El jengibre, según afirman los entendidos en la materia, tienen la cualidad de acelerar el metabolismo y mejorar la digestión. Al mismo tiempo favorece la absorción de nutrientes y la eliminación de desechos del organismo. Todo esto hace que el té de jengibre resulte ideal para aquellas personas no quieren aumentar de peso o desean perderlo.

Su uso es antiquísimo. En la antigüedad ya Galeno lo utilizaba como medicamento para corregir los tumores, defectos del cuerpo y en tratamientos de parálisis causados por exceso de flema. Otro reconocido médico, pero del Oriente, Avicena, lo recomendaba como afrodisíaco, altamente beneficioso en el tratamiento de la “debilidad sexual”.

Aunque el jengibre se puede consumir de muchas formas: dulces, galletas o como ingrediente en las comidas; el té es una de las formas más populares y también más efectiva de ingerirlo. A continuación te compartimos la receta para que puedas hacer un buen té de jengibre:

 

 

 

 

 

 

Preparar esta aromática infusión es muy fácil. Sólo necesitas un poco de jengibre y agua hirviendo. Si así lo quieres, puedes agregar también algún tipo de edulcorante como azúcar o miel.

 

 

 

 

 

 

• Poner a hervir tres tazas de agua
• Lavar y escurrir alrededor de 90 gramos de raíz de jengibre
• Pelar el jengibre; y posteriormente, cortarlos en trozos pequeños
• Colocar el jengibre en una tetera o algún otro recipiente similar con tapa
• Agregar el agua hirviendo y dejar reposar la mezcla, tapada, durante aproximadamente 10 minutos
• Colar el té y servir

El té de jengibre favorece el control y la pérdida de peso de variadas formas. Investigaciones realizadas sugieren que este producto natural reduce la inflamación y promueve la sensibilidad a la glucosa; factores que intervienen en la pérdida de peso.

También se ha establecido que la raíz interviene en el aumento de los niveles de serotonina, un neurotransmisor que, entre otras funciones, interviene en el control del apetito, por lo que su consumo nos causa una sensación de saciedad que evita que continuemos comiendo.

¡A disfrutarlo!