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Cómo se hace y se fuma un tabaco cubano, el mejor puro del mundo

La demanda del habano, el puro cubano considerado como el mejor del mundo, va en ascenso, según lo confirma el récord de 500 millones de dólares en ventas en 2017. Con el público en Europa cautivado, ahora su consumo se extiende por Asia y América Latina.

¿Cómo se elabora?

A continuaciones algunas claves para entender su preparación y consumo:

Una hoja para cada cosa.

Para armar la parte central del tabaco o tripa, se escogen tres tipos de hojas: las de la parte alta de la planta le darán el sabor, las del centro o seco, el aroma, y las de la parte baja o volado, la combustión.

Todo esto es envuelto por otra hoja que se llama capote, que también viene del centro de la planta. Este producto es finalmente enrollado en una hoja delicada y más húmeda conocida como capa, que no recibe sol directamente.

“El secreto de la hoja está en la tierra. El aroma de Pinar del Río (occidente) no lo tiene ninguna tierra en el mundo, ni siquiera en otra parte de Cuba”, dice a la AFP el artesano de habanos Yusad Hernández, cuya profesión es conocida como “torcedor”.

Todas las hojas han sido tratadas artesanalmente hasta llegar al color marrón y sabor característico del tabaco. Este proceso puede tardar años.

Un tabaco para cada ocasión

El habano se diferencia por sus tamaños, que se conocen como vitolas. Van de 10 cm a 23 cm. También tienen diferente calibre (grosor).

El torcido artesanal de los puros cubanos lo convierten en un producto único en el mundo Influye la dimensión. Un puro después de cenar puede ser un Espléndido (nombre comercial del Churchill, de 17,8 cm), una vitola larga. Si es horario de almuerzo y el tiempo es breve, puede ser un robusto (12 cm). En una boda puede ser de mayor largo y calibre”, explica Hernández.

Todos ellos tienen maridaje con vinos y licores espirituosos de alta gama.

El encendido y fumado

La parte que va a la boca debe cortarse ligeramente con una pequeña guillotina.

Sin habérselo llevado a los labios aún, el habano se enciende acercando el fuego a la boquilla del cigarro, dejando que prenda uniformemente. Luego, ya en la boca, se coloca a un centímetro del inicio del cigarro y se aspira hasta que encienda bien.

No se inhala como los cigarrillos convencionales. Se aspira suavemente dejando que el humo llene la boca. Luego se expulsa poco a poco. Se fuman las 3/4 partes del habano, y luego se deja en el cenicero, para que muera con dignidad.

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