El antiguo hotel Surf de Malecón, ¿belleza o aberración? (+ fotos)

Uno de los pocos hoteles que se construyeron en La Habana entre 1940 y 1950

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Uno de los edificios que más atrae la atención en el llamado Malecón tradicional es el que antaño ocupara el hotel Surf. El inmueble de estilo ecléctico inaugurado en 1948 rompe con su fachada enchapada de azulejos toda la armonía de las edificaciones circundantes.

Fue el hotel Surf uno de los pocos que se construyeron en La Habana entre 1940 y 1950, cuando el turismo era un sector muy prometedor, pero al que todavía los promotores temían echarle billetes.

Hotel pequeño, de apenas 16 habitaciones en tres niveles, fue proyectado por el arquitecto Raúl Rodríguez Sorá, quien pretendió innovar enchapando todas sus fachadas con piezas de cerámica. El tiro, sin embargo, estuvo a punto de salirle por la culata, pues, tanto el Ayuntamiento de La Habana, como el Colegio de Arquitectos pusieron el grito en el cielo argumentando que cubrir la fachada de un inmueble con “azulejos de baños y cocinas” era de mal gusto y constituía una infracción al ornato público.

El interior del hotel Surf muestra un alto grado de deterioro
El interior del hotel Surf muestra un alto grado de deterioro

Aunque a algunos pueda hoy parecerle bella la peregrina ocurrencia del arquitecto Rodríguez Sorá, o al menos original, lo cierto es, que en la época en que se construyó el hotel Surf de Malecón existió un conceso bastante amplio en que se trataba de una iniciativa bastante fea.

De hecho le ordenaron las autoridades municipales a los dueños que cubrieran los paramentos con materiales más adecuados, lo que por supuesto los hizo poner el grito en el cielo. Tuvo que argumentar Rodríguez Sorá a favor de su creación, que lo que el Ayuntamiento llamaba despectivamente “azulejos de baño y cocina” era en realidad una cerámica especial fabricada por la compañía norteamericana Glint para emplearse en fachadas y frentes de establecimientos.

Al parecer su argumento convenció al municipio pues la fachada del hotel Surf se quedó tal y como estaba, ante las protestas de unos cuantos entendidos que la seguían considerando como una aberración arquitectónica.

En términos generales el pequeño Surf era un hotel modesto, de los más baratos de La Habana. Todas sus 16 habitaciones contaban con baño interior y en su último nivel existía una terraza descubierta cuyo uso original se desconoce, pero que pudo haber funcionado o al menos haber sido proyectada como restaurante.

El hotel aprovechó al máximo la parcela que ocupaba para crear un acceso por la calle San Lázaro
El hotel aprovechó al máximo la parcela que ocupaba para crear un acceso por la calle San Lázaro

Como curiosidad se puede mencionar que, aunque la mayor parte de su fachada da a Malecón, el inmueble que ocupaba el antiguo hotel Surf, aprovecha por completo la parcela en la que se construyó, como era habitual en la época; por lo que tenía un acceso medianero, también enchapado en cerámica, desde la paralela calle de San Lázaro.

Con posterioridad al triunfo de la Revolución Cubana de 1959 la terraza del último nivel se techó y el hotel se convirtió en un edificio de viviendas. Esto fue, por supuesto, su ruina, pues al asumir la función residencial los antiguos inquilinos comenzaron a hacer reformas sin asesoramiento profesional y lo tugurizaron por completo.

Al deterioro originado por la acción de los desaforados cubanos – capaces de reducir a polvo cualquier cosa – se sumó la acción devastadora de los elementos que ayudaron bastante para hacerlo llegar al lamentable estado en que se encuentra hoy.

La pérdida de casi todos sus balcones y parte de los tan controvertidos azulejos que lo decoraban, unido al calamitoso estado de su planta interior, hacen dudar que el inmueble pueda tener salvación. Por esas razones se recomienda documentar gráficamente lo que queda del hotel Surf antes de lo que para algunos fue original belleza, y para otros horrible aberración, desaparezca para siempre, como tantos y tantos inmuebles del Malecón.