Gran Hotel de San Miguel de los Baños, una ruina renacentista en pleno campo de Cuba

Construido en 1930 fue uno de los hoteles más bellos de la Isla

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El Gran Hotel fue el más lujoso de todos los que existieron en la hoy malograda estación termal de San Miguel de los Baños en Jovellanos, Matanzas. Se trata quizás de una de las edificaciones más bellas que se hayan construido en un pueblo del interior de Cuba. Tanto así que, incluso, tras muchos años de encontrarse abandonado y en paupérrimo estado, sus ruinas aún causan admiración entre los que se aventuran por el pueblo matancero.

Se inauguró el Gran Hotel de San Miguel de los Baños en el año 1930 en un pomposo acto que contó con la presencia del presidente cubano Gerardo Machado. Era un gran edificio de tres plantas, estilo renacimiento con cuatro cúpulas que se imponía sobre el paisaje circundante y constituía una isla de lujo en el campo cubano con restaurantes, salones de baile y amplias terrazas y jardines en los que se extasiaban huéspedes nacionales y extranjeros.

El Gran Hotel se erigió por la iniciativa del Dr. Manuel Abril Ochoa, quien deseaba abrir una estación termal para aprovechar los magníficos manantiales existentes en el lugar. El ingeniero Alfredo Colley, que había tomado parte en los trabajos del famoso balneario de Monte Carlo, se encargó de la ejecución del proyecto.

Prestó servicios como balneario durante toda la República, pero ya en los años 50 había perdido importancia ante la competencia de Varadero e imponerse en el gusto de los visitantes extranjeros el turismo de playa.

En enero de 1962 el gobierno cubano el doctor Abril entregó la propiedad al Gobierno cubano que lo administraría desde entonces. Estuvo cerrado por varios años pero fue remodelado y reabierto en 1979, tras funcionar alrededor de una década cerró definitivamente y hoy se encuentra en ruinas como los demás hoteles de San Miguel de los Baños.

El largo abandono del Gran Hotel de San Miguel de los Baños aún causa tristeza a los pobladores del pueblo matancero, que sueñan con que algún día sea recuperado para el turismo y renazca en todo su esplendor.