Meliá se enfrenta a Gran Caribe por arbitraria decisión de cobrar 2.00 CUC a los cubanos en el Hotel Unión de Cienfuegos sólo por cruzar su puerta

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Un hecho empezó a recorrer las calles de Cienfuegos como si fuera la noticia del año, como si el mar hubiese inundado la tierra y solo quedaran a la vista de todos, las cúpulas de los edificios altos: “Para entrar al hotel La Unión ahora hay que pagar obligatoriamente 2.00 CUC”.

Quedaba rota así la disposición constitucional, según el Capítulo VI, artículo 430, donde se explicita que el Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución, de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana serán atendidos en todos los restaurantes y demás establecimientos de servicio público, disfrutarán por igual de los mismos balnearios, playas, parques, círculos sociales y demás centros de cultura, deportes, recreación y descanso. Asimismo se domiciliarán en cualquier sector, zona o barrio de las ciudades y se alojarán en cualquier hotel.

Un portero en la entrada de la instalación hotelera era el vocero de la nueva normativa, y desde su posición, desviaba a todos para la carpeta, donde debían pagar antes de ser atendidos en los servicios públicos del lugar. La gran mayoría giraba 180 grados con el rostro enfurecido, con el dolor de volver al pasado.

Una funesta “iniciativa local”

Tal “iniciativa”, aprobada por el grupo empresarial Gran Caribe en Cienfuegos y desconocida por la cadena hotelera Meliá, a la cual también pertenece la institución, alejaba sobre todo a los cubanos de las áreas de tienda, farmacia, terraza y lobby, pues “nadie va a pagar esa cantidad por entrar sin tener la certeza de encontrar lo buscado. Ahora me pregunto: ¿Cuba no es de nosotros? ¿Quién tiene potestad para limitar así la entrada a un sitio emblemático de esta ciudad? ¿Por qué nos permitimos esas indolencias?”, dijo Magalys Fuentes Suárez, quien buscaba una pomada para tratarse una culebrilla.

Cuando en 2008 reabrieron las puertas de los hoteles para los nacionales, todo parecía haber sido solucionado, pero lo cierto es que aún quedan zonas de silencio, mentalidades y visiones que están lejos de respetar los derechos ciudadanos.

Es un derecho de los ciudadanos acceder libremente a la carpeta para buscar información, tomar fotos y llegar hasta culquier otro espacio no restringido de la instalación turística.

“Esto se estaba convirtiendo en una terminal de ómnibus, las personas decían que iban a la tienda y realmente lo que hacían era ir a los baños de la piscina, porque no teníamos custodio en esa zona para regular la entrada. Decidimos cobrar, entonces, el acceso a esa área, que incluía un cóctel en el bar. (…) Nunca se les iba a decir que eran 2.00 CUC por entrar. Podías sentarte en las máquinas para consultar Internet, ir a la farmacia, sentarte en el lobby (…) Solo se aplicó dos días y no recaudamos nada”, afirmó a la prensa, Bernardo Villafaña Sacerio, subdirector del complejo Jagua, el martes 6 de marzo.

“Yo fui el viernes 2 de marzo y ya estaba la medida; incluso, me dijeron en la puerta que había sido a partir del 1ro. No me dejaron entrar ni a la tienda ni a la farmacia, porque no pagué. Cuando pedí explicaciones, solo se limitaron a responder que era una orden y ellos debían cumplir. (…) De regreso a casa, oí a una pareja hablar sobre lo mismo y ambos coincidían en que era una falta de respeto para los cienfuegueros; ya no son tiempos de cerrar puertas”, enfatizó Odalis Pérez Cruz, vecina del Centro Histórico.

“En mi caso, fue el sábado 3 de marzo. No me dejaron entrar ni a revisar Internet, pues debía pagar la entrada. ¿No es mi derecho como ciudadano de este país sentarme en el lobby de este o cualquier otro hotel?”, agregó otro cienfueguero.

Gran Caribe vs Melia

Enterados sobre la situación puntual en el hotel La Unión, escribió en respuesta oficial a la Redacción del periódico, Yolanda Penado Moreno, directora de Calidad y Atención al Cliente de Meliá Hotels International División Cuba:

“De inmediato nuestro Director de Operaciones se comunicó con las direcciones de estos hoteles para indicarles que se rectificara rápidamente esta práctica que no se aplica en ninguno de los hoteles de Meliá en el país. Parece ser que este proceder fue fruto de un error de interpretación en relación con el control de acceso a esas áreas y que nada tiene que ver con su cobro. Le reitero que desde ayer día 6 se suspendió este proceder y desde acá se agradece la comunicación oportuna que nos posibilitó corregir esa práctica”.

Lo cierto es que estuvo limitada no dos, sino cinco días la entrada al hotel La Unión, porque antes de hacerlo, debías pagar fueras a donde fueras, y luego, te gustara o no, consumir un cóctel en su bar, violando así el derecho constitucional de entrar libremente a lugares públicos, de servicios y descanso.

Los funcionarios de Gran Caribe alegaron que los cubanos "abusan" de los servicios gratuitos del hotel
Los funcionarios de Gran Caribe alegaron que los cubanos “abusan” de los servicios gratuitos del hotel

Como mismo hubo cierta disgregación en la información recibida por las autoridades de Gran Caribe a la hora de puntualizar el margen de horas bajo la normativa, también dudamos de si recogió o no por ese concepto algún ingreso monetario.

“No me interesa la recaudación por ese concepto, solo quería aguantar un poco la gente que venía. ¿Cuántas tiendas hay en el Bulevar? ¿Por qué las personas quieren ir a la nuestra, que apenas tiene algo de mercancías? (…) Creo que no vino nadie, ni dos personas pagaron.

“Ahora tengo que contratar a tres o cuatro agentes de seguridad para la parte de la piscina. Ya le dimos para atrás a la decisión (…) ¿Puedes entrar a la tienda del Club Cienfuegos sin antes pagar 1.00 CUC?”, especificó Villafaña Sacerio, representante del Grupo Hotelero Gran Caribe.

A diferencia de otras ciudades, la mayoría de las instalaciones turísticas de acá forman parte del patrimonio cultural de los cienfuegueros, son edificaciones que los padres les muestran a sus hijos porque vivimos orgullosos de tenerlas, de su arquitectura, de su historia. Y siempre será lamentable, muy lamentable, que normativas como la narrada intenten alejarnos como si fuéramos peces de otro lago, de otro mar.

La carencia de baños públicos en las zonas comerciales, vuelve a aparecer entre las necesidades urgentes de la urbe, sin que exista todavía una proyección gubernamental concreta. Según parece indicar, la afluencia de personas buscando dicho servicio en el hotel La Unión, conllevó al cobro de la entrada durante cinco días aproximadamente.

Una experiencia marchita que se rectificó a tiempo, pero que tuvo vida y, mientras respiró, encolerizó a medio pueblo, se convirtió en noticia, como si el mar hubiese inundado la tierra y solo quedaran a la vista de todos, las cúpulas de los edificios altos…

Con información del periódico 5 de Septiembre